Capítulo 520
Pero Sebastián no le contestó. El chat permanecía sin cambios. Regina esperó un momento con el celular en la mano, pero finalmente lo dejó a un lado.

Afuera ya era de noche, muy tarde. En realidad, no tenía apetito, pero el estómago le dolía por el hambre, así que fue a la cocina a prepararse algo de comer.

Después de comer, se dio una ducha y se acostó.

Con la cabeza llena de pensamientos, no lograba conciliar el sueño. Un dolor punzante empezó a molestarla en la nuca. Se sentó en la cama y revisó el cajón, pero no encontró lo que buscaba. Luego, sacó una de sus viejas maletas y, de un bolsillo interior, extrajo una caja de pastillas.

Se las había recetado un médico tiempo atrás para el insomnio, y aún no se las había terminado. No estaban caducadas. Se tomó una pastilla y se recostó, con la mirada fija en el techo, hasta que, sin darse cuenta, cerró los ojos.

No durmió bien. Tuvo una pesadilla en la que aparecía el bebé. El niño le preguntaba por qué no lo había querido, por qué lo h
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