Después de colgar, Regina se quedó sentada un momento antes de volver a marcar. Él contestó casi de inmediato, pero no dijo nada. Regina guardó silencio por un instante y fue la primera en hablar.
—Son tus fans, Sebastián. No debiste tratarlas así.
Él notó la molestia en su voz y se apresuró a explicar.
—Es que no quiero que se metan tanto en mi vida privada. Es muy molesto, a donde voy me vigilan, me siguen… ya no quiero vivir así.
La vida de una estrella transcurría bajo los reflectores; ganaban mucho dinero, pero la presión era inmensa y la privacidad, inexistente. Ella lo entendía, sobre todo considerando el nivel de fama que él tenía.
—Cuando deje todo esto, podremos ser una pareja normal. Salir a citas todos los días, sin preocuparnos de que nos sigan. Hacer lo que queramos... ¿No te parece que sería genial?
Sonaba maravilloso. Pero, ¿dejar la industria significaba cortar todos los lazos con el mundo del espectáculo? Alguien como él siempre sería el centro de atención, sin import