—Este chocolate es carísimo, ¡cuesta una fortuna! —comentó Militza después de buscar el precio en su celular.
—Regina es un amor, siempre nos trae las mejores cosas. ¡Vero, apúrate o nos lo acabamos todo!
—Adelante, yo estoy muy ocupada.
Verónica estaba revisando un envío. Últimamente las ventas habían sido buenas y necesitaban reponer el inventario, sobre todo las piedras en bruto. También habían contratado a algunos recién egresados de diseño de joyas, pero después de un par de errores, ni ell