Al leer esa frase, a Regina se le fue todo el color de la cara.
—¿Está diciendo que Regina tuvo un aborto?
La pregunta de Rita hizo que todas las miradas se clavaran en Regina. Ella se mordió el labio, con los dedos aferrados al celular con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron pálidos. Mantenía una actitud tranquila, pero no dijo una sola palabra.
Eva estalló, indignada.
—Esa tipa está loca. Regina solo se divorció una vez, ¡y ya! Hay miles de mujeres divorciadas en el mundo, ¿eso significa que no pueden volver a casarse? Y encima se atreve a inventar que tuvo un aborto. ¿Qué clase de persona es? Me da muchísimo coraje, y pensar que antes me caía bien… No, ¡le voy a llamar para decirle sus verdades!
Dicho esto, buscó el contacto y le marcó. Apenas timbró, le colgaron la llamada. Cuando intentó enviarle un mensaje para reclamarle, descubrió que ya la había bloqueado. A Eva se le enrojecieron los ojos de la rabia.
—Lo siento tanto. Es toda mi culpa, nunca debí agregarla a mis con