En el cruce, Sebastián dio un volantazo.
—¿Por qué diste vuelta? —preguntó Regina, confundida.
—¡Nos están siguiendo!
Pisó el acelerador.
Regina se puso nerviosa y, por instinto, volteó a ver hacia atrás. A esa hora el tráfico era denso y las luces de los demás carros lo inundaban todo, haciendo imposible distinguir qué vehículo los seguía.
Sin embargo, cuando Sebastián aceleró, una camioneta se les pegó por detrás, sin darles tregua. Regina alcanzó a ver que alguien adentro les apuntaba con una