—¡Me prometiste que hoy ibas a estar conmigo todo el día!
Pero él ni siquiera pareció escucharla; sin voltear a verla, desapareció de su vista. La chica, frustrada, dio un pisotón en el suelo.
—La próxima vez ni se te ocurra que te voy a invitar de compras, eres un adicto al trabajo. ¿Me falta dinero para comprarme un bolso? Lo único que quería era que estuvieras aquí conmigo.
Pero él no entendía nada de lo que ella sentía. La joven se secó una lágrima, dio media vuelta para dejar el bolso, se p