—No pasa nada. Ya que te desocupes, nos ponemos de acuerdo.
Regina respondió con un murmullo suave. Ahora, el simple hecho de escuchar la voz de Sebastián la hacía sentir muy feliz. Estuvo a punto de que le pasara algo grave esa noche. Al recordar ese momento, una decisión comenzó a tomar forma en su mente.
—Sí vas a venir al concierto, ¿verdad?
No era la primera vez que se lo preguntaba. Ella sonrió y le devolvió la pregunta:
—¿Será que me tienes preparada alguna sorpresa?
—Ese día te lo diré.