—¿Y bien? ¿No vas a decir nada?
Regina notó su reacción y supo que se sentía culpable. Él movió los labios y, con la voz áspera, murmuró:
—Esa noche… surgió algo.
—Ya he escuchado esa excusa —respondió ella con indiferencia—. Hace mucho que dejé de confiar en ti.
No era la primera vez que se lo decía. Al principio, Gabriel no le había dado importancia, pensando que solo eran palabras dichas en un momento de enojo y que, una vez que se le pasara, podrían hablarlo. Pero ella, con una determinación