Regina no durmió bien. Al levantarse, después de arreglarse, tomó el celular y revisó sus chats. Vio que Sebastián le había mandado una infinidad de mensajes.
Los abrió y encontró que le había compartido una lista de restaurantes, preguntándole si quería ir a probar alguno. Al ver los emojis que usaba, recordó cómo se había puesto esa botarga para bailar frente a ella el día anterior.
«Es un chico muy tierno y detallista, perfecto para una relación», pensó. «Si no me hubiera casado con Gabriel,