Andrea quiso abrir la puerta, pero Daniel la sujetó de la barbilla y siguió besándola apasionadamente. El timbre no dejaba de sonar, una y otra vez.
—A lo mejor es Regi.
Ella era la única que solía visitarla sin avisar. Andrea lo empujó.
A él le caía fatal Regina, pero sabía que para su novia, esa amiga era más importante que él. De mala gana, la soltó y se fue a la sala.
Andrea se apuró a arreglarse la ropa y abrió la puerta, con la cara todavía sonrojada. Pero no era Regi quien estaba afuera,