—¿Y bien? ¿Qué ibas a decirme?
Gabriel se veía tenso.
Regina lo observó. Sabía que si le decía que se iría con la producción por casi medio año, él se negaría. Pero ya había firmado el contrato y no podía cancelarlo. Sobre todo, después de confesarle sus sentimientos, se sentía aún más perdida sobre cómo manejar su matrimonio.
Este viaje era la oportunidad perfecta para tomar distancia, procesar sus emociones y, con suerte, superar la incomodidad que se había instalado entre ellos.
—... Mejor va