—¡Ya sé! A Héctor le gustan las mujeres con experiencia, de esas imponentes que toman el control en la cama. Regina es demasiado modosita, ¡Héctor se aburriría con ella!La ocurrencia provocó una carcajada general.
Héctor le dio una patada amistosa al que había hablado y dijo una maldición entre dientes. Cuando su sonrisa se desvaneció, se volteó hacia Ricardo y le advirtió:
—Regina ya tiene novio, déjala en paz. Si resulta que el tipo es problemático, te vas a meter en un lío gordo.
—¿Pues no es