El silencio regresó al carro.Cuando se detuvo en el segundo semáforo, Regina rompió el silencio.
—Da vuelta aquí, por favor. Me mudé a Residencial Las Olas. Si te desvía mucho, no te preocupes, déjame pasando el cruce y pido un taxi.
—¿No estabas viviendo con los Valderrama?
—Ya me mudé.
Gabriel volteó a verla un instante, pero no hizo más preguntas. En cuanto cambió el semáforo, giró hacia la otra avenida.
Unos diez minutos más tarde, el carro se detuvo frente a la entrada del residencial.
Regi