—¿Regi?
La voz al otro lado de la línea pareció reconocerlo por fin.
—¿Gabriel?
—¡Pásamela!
—¿Qué le hiciste? ¿Volviste a hacerla enojar?
Andrea sonaba furiosa.
—¡Dije que me la pases!
—No está aquí, ¿cómo quieres que te la pase?
La paciencia de él se estaba agotando.
—¡Sé que está contigo!
—¿Estás loco o qué? Te juro que no está aquí. Ya es tardísimo y ni siquiera ha llegado a su casa, ¿y tú apenas te acuerdas de buscarla? Si le llega a pasar algo a Regi, te juro que me las vas a pagar.
Antes d