—Sí, sí, sí. Esos tipos son unos salvajes, en serio. Vámonos de aquí, rápido.
La palabra "salvajes" dejó a Regina con una sensación de inquietud.
Cuando llegaron al comedor del primer piso, notó que toda la gente ahí era más o menos de la edad de Sebastián y Leo. En cuanto vieron a Sebastián, todos lo saludaron llamándolo jefe.
Cada quien siguió en lo suyo, sin prestarle mucha atención a ella. La llegada de Sebastián no causó ningún alboroto.
Leo tomó dos charolas y le pasó una.
—De allá puedes