—¿Entonces sí vas a venir conmigo mañana? —preguntó de todas formas.
—Ya les habías dicho que sí, ¿no?
—Bueno, fue porque vieron que asentiste… Pero si no quieres ir, no pasa nada, yo puedo…
—Paso por ti mañana cuando salga del trabajo.
Al darse cuenta de que él planeaba acompañarla, una sonrisa le curvó los labios y le iluminó la mirada.
—Está bien —dijo, y siguió comiendo palomitas.
Le subió un poco al volumen de la televisión.
Le ofreció una palomita. Justo cuando él abrió la boca para acepta