La televisión de la sala estaba encendida a todo volumen, inundando el espacio con un ambiente festivo.
Estaban sentados uno junto al otro, como una pareja de esposos cariñosos disfrutando de un programa de televisión.
Pero Regina seguía cabizbaja y tensa. Su mano estaba prisionera en la suya, y toda su atención se concentraba en el contacto forzado.
Gabriel estaba recostado en el sofá, con la mirada oscura y fija en la pantalla, aparentemente absorto. Solo el movimiento de su nuez de Adán al tr