Aunque la señora Luna ya se imaginaba lo que pasaba, no quería creerlo. Aun así, se atrevió a preguntar.
—Y ustedes, ¿qué hacen aquí...?
—Ah, pues mira, es que Gabriel y Regi ya llevan un buen rato juntos, así que nuestras familias vinieron a reunirse para empezar a planear la boda. Cuando tengamos la fecha, les haremos llegar la invitación para que vengan a celebrar con nosotros —respondió Silvia Torres con una sonrisa de oreja a oreja.
A la señora Luna se le siguió transformando la cara.
—Pero