Gabriel hizo una pausa. Al notar el desánimo de Regina, decidió añadir algo más.
—Está enojada conmigo.
—¡Tu mamá está enojada contigo porque estás conmigo!
—Sí, cree que soy un asaltacunas y que te arruiné la vida.
—…
Regina levantó la cabeza de golpe, con una expresión de total incredulidad.
Él la observó, notando sus ojos muy abiertos, y no pudo evitar que se le dibujara una sonrisa.
—Apúrate a comer, te llevo al trabajo.
—Entonces, ¿no le caigo mal a tu mamá? ¿Solo cree que soy demasiado jov