CAPÍTULO 49 – En las garras de la confusión.
Cuando Camila salió al patio interno del hotel, sintió que la decisión había sido contraproducente.
Mientras caminaba hacia un pequeño banco que se encontraba en uno de los laterales del jardín, un nuevo y más potente mareó la invadió y sus piernas comenzaron a flaquearle. Antes de que pudiera reaccionar y hacer algo para no caer, sintió que un par de brazos fuertes la rodeaban por la cintura y la alzaban en el aire.
Camila sintió una ligera opresión en el pecho, mientras un torbellino de imáge