UN AÑO MÁS TARDE
—Parece mentira que ya haya pasado un año —dijo Andrea, mientras terminaba de colgar los globos de colores en las paredes del jardín de la mansión, por la celebración del primer año de los trillizos.
—La verdad es que yo tampoco lo creo —repuso Camila, con una sonrisa, mientras veía como sus tres hijos jugaban en un corral improvisado—. Están tan grandes… —Suspiró.
—No solo eso —comentó Andrea con una media sonrisa—. Tú pareces una persona totalmente diferente, querida. Se v