La noche estaba templada y la luna llena iluminaba suavemente la ciudad cuando Alex llegó a la mansión para recoger a Camila. Desde el momento en que la vio bajando las escaleras, radiante y hermosa, sintió que su corazón latía con fuerza en su pecho.
—¡Wow! —exclamó, admirando su belleza—. Camila, estás deslumbrante esta noche. —Rápidamente, se corrigió—. Siempre eres deslumbrante. —Sonrió.
Camila le devolvió la sonrisa, sintiéndose nerviosa y ansiosa por esa noche. Era el primer encuentro qu