DOS MESES DESPUÉS
Después de dos semanas más después del accidente en la azotea y de que Camila hubiera buscado apoyo de un psicólogo, además del de su hermana, de Leo y del propio Alex, a quien había decidido darle una nueva oportunidad, Camila había sido dada de alta y ahora se encontraba en la seguridad de la mansión, en la habitación de los trillizos, junto a Andrea. La noche era tranquila y serena.
—¿A dónde vas? —preguntó Camila, sorprendida, al ver que su hermana se dirigía a la puerta