CAPÍTULO 48 – El juego de las apariencias.
Tras enviar un mensaje rápido y recibir la respuesta que necesitaba, Irina observó, desde su «escondite» a la vista de todos, cómo Camila y Leo se acomodaban en los sofás, sumergidos en una animada charla.
Sin poder evitarlo, alzó una ceja y sonrió de lado, decidiendo que era hora de hacer su entrada triunfal.
Con paso decidido, y dispuesta a todo, Irina se acercó a donde se encontraban Camila y Leo, con expresión serena, aunque por dentro se mantenía completamente alerta.
—Hola, Leo —saludó c