CAPÍTULO 96 –
—¡Camila! —gritaron, a su vez, el doctor McCarthy y Andrea, con los ojos abiertos de par en par.
Camila se precipitó al vacío, dejando a todos completamente helados, hasta las fuertes manos de Alex, quien corrió a toda velocidad y se acostó boca abajo contra el borde del edificio, asieron uno de los brazos de Camila.
Alex se aferró con todas sus fuerzas al brazo de Camila, sintiendo cómo la fuerza de la gravedad tiraba de ella hacia abajo.
—¡Camila, agárrate a mí! ¡No te suelt