—Mira quién viene ahí —dijo Leo, abriendo los ojos de par en par.
Alex frunció el ceño y siguió su mirada, la cual estaba enfocada en un punto al otro lado del vidrio tintado que funcionaba como pared. Desde adentro ellos podían verlo todo, mientras que, si alguien intentaba ver hacia el interior se encontraría con un muro espejado.
Al enfocar la vista en el sitio en el que su amigo la tenía clavada, los ojos de Alex se abrieron por la sorpresa.
La última vez que la había visto Irina había sid