Olivia parecía una niña emocionada caminado de aquí para allá tomada de la mano de Dorian que no dejaba de mirarla con una sonrisa tonta en los labios.
—Míralos ¿No son hermosos?—le señaló a un aren de pececitos dorados que se movían de un lugar a otro del estanque.
Al final Dorian se había obligado a salir de la cabaña por petición de Olivia cuando le mención la idea de llevarla al acuario más cercano del lugar donde estaban.
Y aunque lo último que quería separarse del cuerpo de su esposa no