Dorian caminaba con prisa debido a que llegaba a la reunión de ese día y sabia la reprimenda que le esperaba de su padre en cualquier momento sin embargo no pudo evitarla sonreír travieso al recordar el porqué de su tardanza de ese día.
Y es que nadie podía culparlo era un hombre recién casado que había sido obligado a dejar a su esposa esa mañana dándole final a su luna de miel de manera imprevista.
—Disculpen la demora, es que tuve un percance antes de venir—se disculpó el al entrar a la sala