Olivia se encontraba entre sus brazos pérdida en sus pensamientos.
Era tan hermosa que él no podía dejar de mirarla o desearla en todo momento, sin embargo ella se encontraba demasiado callada y reservada.
—¿Qué pasa, hermosa?—le preguntó mientras que con cuidado cambiaba de posición dejándola debajo de él en un rápido movimiento.
No podía dejarla escapar porque apenas ella se viera corralada huiría, ya lo había hecho en varias ocasiones y él no estaba dispuesto a dejar salirse con la suya otra