Los días pasaron entre intentos fallidos de entrenamiento y tareas cotidianas. Lyra se esforzaba en los ejercicios físicos, pero siempre con su fuerza humana. Golpeaba, esquivaba, peleaba… pero su transformación no llegaba.
“Solo es falta de práctica”, le repetía Ragnar. “Estás oxidada. Pasaron muchas cosas y es normal”.
Ella aceptaba sus palabras, pero en el fondo, sabía que no era eso.
Comenzaba a odiar los entrenamientos, intentaba esquivarlos, buscaba pretextos razonables, aunque Ragnar se