La mañana estaba fresca, perfumada con el aroma de los pinos y el crujido de hojas bajo los pies. Lyra llevaba una canasta a medio llenar con frutas, pero su atención no estaba del todo en la recolección. Su mirada se desviaba constantemente hacia Sena, que caminaba unos pasos más adelante junto a Jennek y las gemelas. Habían planeado ese paseo con la idea de desconectarse, respirar y simplemente disfrutar. Pero Lyra tenía algo más rondando su mente desde la noche anterior.
Desde la visión que