El amanecer despuntaba entre los árboles, tiñendo de dorado el bosque. Los vampiros avanzaban en silencio, con los pasos ligeros y el rostro sereno, aunque la tensión se podía respirar en el aire. Elijah caminaba al frente, con la mirada firme y la capa negra ondeando levemente detrás de él. A su lado, Faene sostenía una pequeña bolsa, mientras Kamila seguía más atrás, observando cada sombra con desconfianza.
Lyra los esperaba en el límite, justo donde los lobos habían preparado un área despeja