La tarde había caído sobre la manada Norte, tiñendo el cielo de un naranja pálido que se deslizaba entre las copas de los árboles. El aire olía a tierra húmeda, a hojas y a hogar… Hogar.
Esas eran palabras que Dean nunca pensó que fuera a decir, que él regresará a una casa donde había alguien esperandolo… alguien que lo amaba y no solo era una persona, sino varias, tres personas o mejor dicho, tres y medio para ser exactos.
Estaba realmente cansado con los hombros tensos y la mandíbula apretab