El aire en la biblioteca ancestral se había vuelto gélido, pero no era el frío de la montaña, sino la presencia de la magia antigua de los Thorne.
Alaric depositó a Elora sobre el altar de piedra, un bloque de mármol negro que había sido testigo de pactos oscuros durante siglos. La luz de las antorchas proyectaba sombras danzantes que parecían cobrar vida en las paredes.
Elora temblaba, no solo por el frío del mármol contra su espalda, sino por la mirada de Alaric. Él se había despojado de s