El salón del consejo no era el mismo de la primera vez. Ahora, el aire vibraba con una hostilidad eléctrica. Viktor presidía desde el trono central, con una expresión de triunfo gélido, mientras que a su lado, Lysandra aparecía vendada, con parte de su rostro aún cicatrizando por la caída, sus ojos inyectados en odio puro.
Alaric entró con paso firme, pero esta vez, no arrastraba a Elora. Ella caminaba a su lado, con la espalda tan recta que parecía hecha de acero. Llevaba un vestido de terciop