Yo sonrío y le doy la mano. Parece bastante normal.
—Hola, encantada.
—Lo mismo digo. Éste es mi amigo, Davis —dice, y señala a un chico mono de pelo oscuro que está a su lado.
—¡Hola! —grito.
Él sonríe con seguridad.
—Te invito a una copa.
—No, gracias, acabo de pedir una.
Regla número uno: no aceptar jamás copas de un extraño. Nina me lo enseñó en cuanto empecé a salir.
—Como quieras —responde encogiéndose de hombros.
Lucas y Lisa se apartan de nosotros y nos dejan solos para que