—¿Te importaría hacerlo? —Beatrice se aparta de Amalie y se saca un pañuelo de papel de la manga del cárdigan—. ¿Te importaría avisarlo de que estamos aquí?
—En absoluto, pero…
Amalie me interrumpe.
—No queremos alterarlo, así que no lo fuerces.
—Pero inténtalo, por favor. —Beatrice me agarra de las manos rogándome—. Por favor, hazlo por mí, Addison.
—Lo haré. —Me siento presionada, pero también siento la desesperación que emana por todos los poros de esa mujer. Soy la clave para que se reencue