—Buenos días.
Es demasiado rápido. En una milésima de segundo, me encuentro boca arriba atrapada bajo su cuerpo, con los brazos sujetos sobre mi cabeza. Ni siquiera me da tiempo a asimilar su ataque o a emitir un grito de sorpresa.
—Alguien está pensando en echar un polvo somnoliento —musita mientras se inclina para mordisquearme la nariz.
—No, estoy pensando en Nick White, lo que significa que tengo distintas variedades de polvos en mente.
Enarca las cejas lenta y pensativamente.
—Eres insacia