Lo sabía. Mi hombre está muy contento, pero siempre lo está cuando estamos juntos… o siempre lo está cuando lo dejo salirse con la suya. Sea como sea, no puedo negar lo feliz que me hace verlo así, y saber que es por mí y por su pequeño cacahuete. Me ve mirándolo y me guiña el ojo. Me siento feliz y segura, y entonces me acuerdo de que mi hermano me debe una explicación o dos.
—¡Eh! —le suelto—. ¡Tienes mucho que contarme!
Lucas se acerca y me mira como si lo estuviera aburriendo. No me gusta e