—En el infierno —responde con dulzura—. Me dejaste, Addison. —No me mira y no lo dice en tono de acusación, pero sé que me está diciendo que rompí mi promesa.
—¿Dónde has estado? —insisto dejando el pie sobre el suelo de la ducha y levantando el otro cuando me da un golpecito en el tobillo.
—Estaba intentando darte espacio. Sé cómo me porto contigo y ojalá pudiera evitarlo, de verdad. Pero no puedo.
Aún no me ha respondido. Todo eso ya lo sé.
—¿Dónde has estado, Nick?
—Siguiéndote —susurra—...