—Addison, por favor. Estaba hecho polvo, perdí el control. Creía que así podría olvidarte.
—¿Emborrachándote y tirándote a otras mujeres?
—No sabía qué hacer —dice con un hilo de voz.
—Podrías haber hablado conmigo.
—Addison, habrías huido de mí otra vez.
—Todas las veces que has estado disculpándote conmigo eran porque te remordía la conciencia, y no por haberte emborrachado, ni por lo de el Hotel. Era porque me engañaste con otras. Dijiste que habías dejado tus correrías mucho