Apoya las manos en el escalón superior a ambos lados de mi cuerpo y yo levanto la vista y lo miro a él.
—Estoy furioso, Addison —dice con voz suave.
—No estaba borracha —afirmo rotundamente. ¡Joder! No estaba borracha ni de lejos.
—Te dije que no bebieras nada. Sabía que no debería haberte dejado salir.
—Siento curiosidad por saber qué te hace pensar que puedes decidir qué hago o qué dejo de hacer —respondo, desafiante—. Ya soy mayorcita. ¿De verdad esperas que viva una vida contigo en l