Chris retrocede con una expresión de inquietud justificada en el rostro.
—Nick, discúlpame. Creía que era un blanco más —farfulla.
—¿Perdona? —le espeto. ¿Está de broma?
Nick se tensa detrás de mí y el pánico me invade. Si no lo retengo en el taburete, Chris morderá el polvo antes de dos segundos. Le pongo la mano sobre la pierna y se la aprieto ligeramente. Su cuerpo emana un intenso calor y los latidos de su corazón me golpean la espalda. Me encantaría ver cómo pone en su sitio a