—¡Lo siento! ¡No sé en qué estaba pensando! —Mentalmente, salto por encima de la barra y me meto en la papelera.
Tomás debe de haber notado la tensión, porque no tarda en desaparecer y dejarme a solas con Nick. Dejo el vaso sobre la barra. El delicioso cóctel ya no me sabe tan dulce.
—Eh. —Me hace bajar del taburete y me sienta en su regazo. Hundo la cara debajo de su barbilla. No puedo ni mirarlo. Pero qué tonta soy—. No pasa nada. No te atormentes, señorita. —Se echa a reír. A juzgar p