¿Que no hay ningún hombre? Hay un hombre y es el que me tiene pasando el calvario emocional, pero para este tipo de conversaciones necesito a Nina o a Lucas, no a una desconocida. Y una copa de Vino.
Me dedica una sonrisa comprensiva y se levanta.
—No valen la pena.
Le devuelvo la sonrisa, pero sólo porque me alegra que vaya a marcharse ya.
—Ya hablaremos... para salir de copas. —Sale volando de la oficina y me deja con el calvario emocional que sabe que estoy pasando.
Le escribo un e-mail de