Una ola de ansiedad me recorre el cuerpo y un millón de pensamientos se agolpan en mi mente. Nunca he visto a Nick beber. Nunca. Siempre que había alcohol, él lo rechazaba y pedía agua. Nunca se me había ocurrido preguntarme por qué. ¿Lo he visto beber alguna vez? No, creo que no. Contemplo la botella vacía de vodka sobre la mesa y pienso que la ha tirado al suelo con poco cuidado. Algo no va bien.
—No, por favor, no —susurro para mis adentros.
Me viene a la cabeza lo mucho que insistió