Capítulo 071.
El comisionado Daniels manejó de regreso al precinto como si el mismísimo diablo le viniera pisando los talones. Sus manos, nudosas y manchadas por años de firmar papeles que enterraban la verdad, temblaban sobre el volante.
Las palabras de Braulio Patterson seguían resonando en su cráneo: “La próxima cabeza que va a rodar será la tuya”. Daniels sabía que Braulio no hablaba en metáforas. En esa ciudad, cuando un Patterson decía que alguien iba a rodar, lo hacía literalmente, y usualmente termi