*—Ezra:
El momento fue interrumpido por un suave toque en la puerta.
Ambos se giraron apenas cuando una enfermera entró acompañada de un médico de aspecto amable y profesional, un hombre de mediana edad de cabello entrecano y gafas discretas.
—Buenos días —saludó—. Soy el doctor Herrera.
La enfermera comenzó a revisar el monitor mientras el doctor se acercaba a la cama con una tableta electrónica.
—Ya veo que nuestro paciente favorito decidió despertar.
Ezra sonrió débilmente mientras la enferm