*—Dante:
En ese momento, Ezra giró la cabeza, obviamente sintiendo sus emociones desde el otro lado del jardín. Su compañero sonrió inmediatamente y levantó una mano para saludarlo. Dante respondió alzando su copa de champán sin apartar los ojos de él.
Todavía le costaba creer que aquel omega fuera suyo. Lo que comenzó como una relación profesional, limitada por horarios, responsabilidades y jerarquías, terminó transformándose en el vínculo más importante de su vida. Sin darse cuenta, se enamor