*—Ezra:
Los brazos de Dante lo apretaron con cuidado, como si todavía necesitara convencerse de que realmente seguía allí.
—Pensé que no volverías —susurró Dante contra su cabello, con la voz quebrada y húmeda de emoción—. Dios… pensé que te iba a perder, amor…
Ezra sintió otra lágrima escapar mientras se acomodaba contra el pecho de Dante, escuchando el latido acelerado de su corazón justo bajo su oído.
Permanecieron abrazados durante largos segundos que parecieron detener el tiempo, disfrutan